Una joven ávida en conocimiento le preguntó a su anciano y venerable maestro,
-¿Dime como debo hacer para no tener reacciones que dañan?
El Maestro respondió haciéndote cargo de ti mismo.
Sabias palabras aquellas que fueron pronunciadas por el Anciano y Venerable Maestro, siendo dable enunciarla en la frase:
“Cada persona debe hacerse cargo de sí misma”.
Lo cuál significa aprender a controlar Las emociones.
La primera fase radica en educar los sentimientos, la segunda fase en controlar los mismos y la tercera fase asumir la responsabilidad de los mismos.
Los sentimientos han de ser re educados. Cuando uno aprende que puede sentir lo que prefiera comienza a transitar un camino de vida saludable e inteligente emocionalmente.
Cada quién tiene el poder de pensar lo que desee o quiera y controlar lo que solo entra en su cabeza. Se debe ser consciente que es uno mismo quién controla el propio pensar, lo dirige y orienta hacia donde quiere o considera adecuado o necesaria hacerlo.
Los sentimientos provienen de los pensamientos. Un sentimiento es una reacción física de éste; los pensamientos invariablemente desencadenan sentimientos y emociones, como ejemplo, el corazón palpita más rápido, sentir mariposas en el estómago, sonrojarse, reír, o llorar; todas estas reacciones implican que ha habido un pensamiento con anterioridad.
Se pueden controlar los sentimientos con anterioridad si los mismos y las emociones provienen de los pensamientos propios, y si se controlan entonces se los podrá controlar. Por ende de acuerdo a lo que se piensa será lo que se sienta.
Es notable y en forma generalizada culpar a las circunstancias, hechos u otras personas los causantes del estado de infelicidad propio o los malestares o inconvenientes y también los obstáculos que se presentan en el diario vivir, ello ocurre sencillamente porque son los pensamientos respecto a las cosas o las personas que nos crean tales animosidades.
Cada persona es responsable de lo que siente, porque siente lo que piensa y por lo tanto puede aprender a pensar diferente sobre cualquier cosa que se decide.
Cabe preguntarse entonces:” ¿será difícil cambiar el modo de pensar?”; y la respuesta es llana”No”. Pero para que ese cambio ocurra son necesarias dos premisas, la primera reside en el profundo deseo de hacerlo y lograrlo, y la segunda premisa voluntad y trabajo. Se necesita examinar internamente los pensamientos que durante mucho tiempo condujeron a hacia sentimientos disfuncionales. Se debe trabajar sobre estos patrones mentales que si paran emociones frustrantes para poder deshacer y modificar muchos mensajes que han llegado a través de frases tales como:
*Sos un/ una inoperante.
*No servís para nada.
*Me avergüenzas.
*Eres lo peor
*Me sacas canas verdes.
*me sacas de las casillas.
*Me enfermas.
*Me haces sentir tonto/a.
*Me haces quedar mal.
*Tú presencia me hace quedar mal.
*No hables como lo haces.
*No puedo dejar de hacer esto…
*Me pones de mal talante.
* Me ofendes
*Debería…
*Tendría que….
Y también las famosas frases suicidas tales como:
*Perdón, me permite…
*Discúlpeme mi pregunta…
*O anteponer una disculpa a un inicio de conversación.
A través de la vida el ser humano se ha acostumbrado a los pensamientos que identifican causales de los sentimientos propios y ajenos, es decir los sociales, los cuáles merecen un apartado aparte.
Se debe erradicar la falacia que son los demás los culpables de la propia infelicidad, equivoco e insatisfacción, tomar la responsabilidad de identificar las causas que provocan sentires que desencadenan hechos externos no queridos, y comenzar con tenacidad, voluntad y trabajo un entrenamiento con nuevos pensares que asuman la gran responsabilidad de los propios sentimientos.
Se puede aprender a pensar diferente sobre lo que se quiera, la persona es libre, por ende puede decidir realizar un cambio de pensares, con responsabilidad para tener a una saludable vida propia y social.
Solo se necesita decisión de acción.