lunes 11 de febrero de 2008

Cuento: La niña del cuenco de barro.

Allí el paraje aquietado, la imponencia de sus cerros, la colorida montaña, el arco iris y ese cielo, en contraste.
La casita de barro amasado, por quiénes no están en eterna presencia, porque todo es permanencia y la niña de ojos expectantes y negros, piel bronce, con su recipiente de barro, lleno de agua recién sacada del pozo.
El cantar fresco que emitía en melodías elevadas, despertando a las campanas de la iglesia, y la risa del cura, acompañando a
los pastores en su andar por el monte, a los niños a las ruedas y rayuelas, los artesanos a sus manos.
Todo con tanto y mucho que a mis aires europeas hizo pedir al Señor de las Gracias disculpas, si es que caben por tanto y muchos padecimientos a mis hermanos de piel bronce y sueños de tales peculiaridades, con música envolvente, tanto barro sólido , tanta agua en recipiente de barro…
Me encuentro junto a mis pensares cuando una voz dulce me dice: ¿quiere agua fresca?
Miró ya a niña del cuenco de barro y le digo:” sí”.
La bebo, es fresquita y corre dentro de mí y se hace uno conmigo.
Tantos barros conjugan en ese instante, alzo mi mirada a
los cielos y agradezco, sí agradezco también a la niña del cuenco de barro.

domingo 10 de febrero de 2008

Recetas de la abuela Matilde

EN HOMENAJE A MI ABUELA MATILDE POR TODO LO QUE POR MÍ HIZO


Dulces

Dulce de manzana

Ingredientes:

Manzanas 10 unidades.

Azúcar cantidad necesaria

Agua cantidad necesaria

Procedimiento

Colocar las cáscaras, los centros las semillas en una olla. Cubrir con agua y hervir hasta que el líquido se haya reducido a la mitad... Tomar una cucharada de líquido ya hervido y clocarlo en un vaso lleno de alcohol, si se forma un coagulo quiere decir que se ha alcanzado correctamente el punto. De lo contrario continuar con la cocción.

Filtrar el líquido a través de un colador cubierto por un lienzo mojado apretando bien.

Medir el jugo y añadir 1 ½ Kg. de azúcar por litro, Cocinar a fuego fuerte hasta que la jalea toque punto. Dejar enfriar. Envasar.

Mermelada de Pomelos

Ingredientes:

Pomelos 6 unidades.

Clavos de olor 4

Azúcar, cantidad necesaria.

Sal, cantidad necesaria.

Procedimiento:

Rallar las cáscaras, partir los pomelos por la mitad y exprimirlos, apartar el jugo, el cuál no se utilizará en esta preparación. Cortar el Hollejo y colocarlos en un recipiente con agua y sal. Dejar reposar, lavarlos bien y pasarlos por agua hirviendo. Escurrirlos y reservar la misma cantidad de azúcar.

Cortar los gajos en tiritas y colocarlos en un recipiente con los clavos de olor, el azúcar y una taza de agua. Hervir a fuego fuerte., revolviendo para que no se pegue.

Dejar enfriar. Envasar


Dulce de Higos

Ingredientes

Higos 1 Kg.

Esencia de Vainilla, cantidad necesaria.

Clavos de olor 4

Jugo de ½ limón

Agua, cantidad necesaria

Procedimiento

Seleccionar los higos, lavarlos, pincharlos. Colocarlos en una olla y cubrirlos con agua. Cocinar. Pasar por agua fría. Exprimirlos. Pesar. Ponerlos en un recipiente con La misma cantidad de azúcar. Agregar los clavos de olor, la esencia de vainilla. Cocinar a fuego lento. Retirar del fuego.

Añadir el jugo de limón. Dejar enfriar-Envasar.

Flanes

De naranja

Ingredientes:

1 litro de jugo de naranja.

Azúcar 500 gramos aproximadamente.

Huevos: 11 unidades

Preparación

Se baten los huevos con 340 gramos de azúcar, se incorpora el jugo de naranja revolviendo permanentemente.

Se prepara caramelo con el resto del azúcar y se coloca en una flanera, luego se agrega la preparación. Se lleva cocina a baño maría en horno moderado.

Cuando esta listo, se deja enfriar y se desmolda, se acompaña con crema chantilly.

viernes 1 de febrero de 2008

Cuento: El filosofo y el cirujano.

Dedicado a mi amigo y Médico Doctor Luis Oscar Silva, quién en lo profesional desarrolla una titánica labor; y en lo personal nos une una profunda y sincera amistad que va más allá de toda frontera.

Un filósofo ha sido invitado en una circunstancia por un renombrado cirujano, a presenciar una difícil operación que iba a realizar.
El equipo estaba preparado y el cirujano llevo a cabo
los últimos preparativos necesarios para la operación. Estaba confiado, pero un poco nervioso. Emprendió el camino hacia el quirófano. Entró. Era un desafío para él, uno más. Estaba confiado, pero un poco nervioso. Antes de comenzar, inclinó la cabeza mientras oraba en su interior.
Hizo
los controles necesarios, solicitó las pinzas y comenzó con la intervención.
Durante la intervención, sus manos se movían a ritmo cierto y con precisión, en un estado seguro y sin nervios, sus manos procedían tranquilas, sin nervios.
Cuando todo terminó.
El fi
losofo expreso su sorpresa ante el recogimiento del cirujano, y le dijo:” yo tenía la creencia que un cirujano confiaba en su propia capacidad”.
“Un cirujano es un hombre, que n o puede hacer milagros por sí mismo. Estoy seguro que paciencia no podría avanzar tanto, si no fuera por algo mas fuerte que el saber del hombre”, contestó el cirujano.
Guardaron silencio unos instantes,
El fi
losofo agrego: amigo mío,” estas tan cerca de Dios, cuando operas, que te da la calma necesaria para que desarrolles tu misión. Permíteme, agradecerle que te ilumine en cada trabajo tuyo, y el haberte conocido”
El cirujano solo contestó:” Es la profesión que elegí, y siempre, desde chico, me gusto”.
El fi
losofo, lo miró a los
ojos y con la voz quebrada de emoción, dijo: "que Dios siempre guíe tus manos".
El cirujano sonrió, apretó sus labios.
La emoción sobrevino en un fraternal abrazo.
Cada uno continuó con su propio Camino al Horizonte; sabiendo que más allá del tiempo y espacio ambos están, uno para sanar y el otro… para pensar……