lunes 18 de junio de 2007

Control de las emociones

Una joven ávida en conocimiento le preguntó a su anciano y venerable maestro,

-¿Dime como debo hacer para no tener reacciones que dañan?

El Maestro respondió haciéndote cargo de ti mismo.

Sabias palabras aquellas que fueron pronunciadas por el Anciano y Venerable Maestro, siendo dable enunciarla en la frase:

“Cada persona debe hacerse cargo de sí misma”.

Lo cuál significa aprender a controlar Las emociones.

La primera fase radica en educar los sentimientos, la segunda fase en controlar los mismos y la tercera fase asumir la responsabilidad de los mismos.

Los sentimientos han de ser re educados. Cuando uno aprende que puede sentir lo que prefiera comienza a transitar un camino de vida saludable e inteligente emocionalmente.

Cada quién tiene el poder de pensar lo que desee o quiera y controlar lo que solo entra en su cabeza. Se debe ser consciente que es uno mismo quién controla el propio pensar, lo dirige y orienta hacia donde quiere o considera adecuado o necesaria hacerlo.

Los sentimientos provienen de los pensamientos. Un sentimiento es una reacción física de éste; los pensamientos invariablemente desencadenan sentimientos y emociones, como ejemplo, el corazón palpita más rápido, sentir mariposas en el estómago, sonrojarse, reír, o llorar; todas estas reacciones implican que ha habido un pensamiento con anterioridad.

Se pueden controlar los sentimientos con anterioridad si los mismos y las emociones provienen de los pensamientos propios, y si se controlan entonces se los podrá controlar. Por ende de acuerdo a lo que se piensa será lo que se sienta.

Es notable y en forma generalizada culpar a las circunstancias, hechos u otras personas los causantes del estado de infelicidad propio o los malestares o inconvenientes y también los obstáculos que se presentan en el diario vivir, ello ocurre sencillamente porque son los pensamientos respecto a las cosas o las personas que nos crean tales animosidades.

Cada persona es responsable de lo que siente, porque siente lo que piensa y por lo tanto puede aprender a pensar diferente sobre cualquier cosa que se decide.

Cabe preguntarse entonces:” ¿será difícil cambiar el modo de pensar?”; y la respuesta es llana”No”. Pero para que ese cambio ocurra son necesarias dos premisas, la primera reside en el profundo deseo de hacerlo y lograrlo, y la segunda premisa voluntad y trabajo. Se necesita examinar internamente los pensamientos que durante mucho tiempo condujeron a hacia sentimientos disfuncionales. Se debe trabajar sobre estos patrones mentales que si paran emociones frustrantes para poder deshacer y modificar muchos mensajes que han llegado a través de frases tales como:

*Sos un/ una inoperante.

*No servís para nada.

*Me avergüenzas.

*Eres lo peor

*Me sacas canas verdes.

*me sacas de las casillas.

*Me enfermas.

*Me haces sentir tonto/a.

*Me haces quedar mal.

*Tú presencia me hace quedar mal.

*No hables como lo haces.

*No puedo dejar de hacer esto…

*Me pones de mal talante.

* Me ofendes

*Debería…

*Tendría que….

Y también las famosas frases suicidas tales como:

*Perdón, me permite…

*Discúlpeme mi pregunta…

*O anteponer una disculpa a un inicio de conversación.

A través de la vida el ser humano se ha acostumbrado a los pensamientos que identifican causales de los sentimientos propios y ajenos, es decir los sociales, los cuáles merecen un apartado aparte.

Se debe erradicar la falacia que son los demás los culpables de la propia infelicidad, equivoco e insatisfacción, tomar la responsabilidad de identificar las causas que provocan sentires que desencadenan hechos externos no queridos, y comenzar con tenacidad, voluntad y trabajo un entrenamiento con nuevos pensares que asuman la gran responsabilidad de los propios sentimientos.

Se puede aprender a pensar diferente sobre lo que se quiera, la persona es libre, por ende puede decidir realizar un cambio de pensares, con responsabilidad para tener a una saludable vida propia y social.

Solo se necesita decisión de acción.